» Columna de opinión por Gonzalo Cardozo

Zaracho, el manchego de Wilde

Zaracho, el manchego de Wilde

Para partidos oficiales o internacionales de competencia FIFA, se establece un mínimo de 18m x 38m y un máximo de 25m x 42m para las medidas de una cancha de baby fútbol. Por momentos, Matias Zaracho reduce a esas dimensiones los 103 x 70 que tiene el Cilindro. Con sus pinceladas, sus toques de primera y sus pie a pie. Es un creativo que traslada el barrio, sus inicios y el famoso fútbol base -como dicen en España- a la primera división. 
 
En la jugada del segundo gol de Racing contra Vasco Da Gama, el juvenil se puso el traje de Andrés Iniesta por un segundo para elaborar esa habilitación a Lisandro López que después terminó empujando a la red Lautaro Martínez. Un pie a pie propio de la pista (otra forma de llamar al baby). Un movimiento propio del manchego de Barcelona. Zaracho fue el manchego de Wilde, por lo menos este jueves. 
 
"Siempre fue un chico muy intuitivo, tanto para anticiparse a una jugada como también al rival", señala Ramón Monchi Medina, director técnico del baby fútbol de Racing y quien llevó a Zaracho al club. Además, agrega que "los movimientos que hace ahora ya los hacía en el baby. Siempre está ofreciéndose como opción para recibir la pelota. Hasta tira diagonales como si fuera un delantero".
 
Una frase hecha es que se juega como se vive. Zaracho es simple y juega simple. Puede hacerlo por afuera y por adentro. No suele tener problemas con su pierna inhábil y hasta ha mostrado un buen cabezazo (gol contra Colón y ante Vasco se estrelló en el palo). Es vertical porque tiene como prioridad mirar el arco rival. No obstante, por momentos le imprime pausa al equipo.  No es casual que ya lo estén observando de cerca algunos clubes europeos (Sporting de Lisboa y Atlético Madrid). Lleva 32 partidos (18G 7E 7P) y convirtió 4 goles. *
 
Muchas veces dicen que no hay nada mejor para un futbolista que recibir elogios de sus propios colegas. Qué mejor que Matías Escudero, compañero de Zaracho desde los 8 años y hoy titular en Reserva, para hablar de su amigo: “Creo que el gran secreto del negro es que tanto en baby, inferiores y  primera, siempre fue el mismo jugador. Hace lo mismo, ni más ni menos. Eso de ser siempre él, es la clave para mantenerse en el nivel en el que está”. Y viéndolo de cerca, advierte que “lo que lo caracteriza al negro es la visión de juego, la simpleza y que está una jugada adelante del resto. Desde chicos se veía el enorme futuro que iba a tener”.
 
Si hay que marcar alguna cuestión negativa, Monchi Medina apela a su sinceridad: "Su debilidad, quizás, siempre fue su físico". Esta supuesta fragilidad que aparenta fue notada por el propio protagonista, ya que hace una semana comenzó a trabajar en doble turno para pulir algunos defectos y dar un salto de calidad como jugador. 
 
Para que no se desvíe del camino y no lo mareen las luces de jugar en primera, lo tiene a Lisandro López. Fue casi adoptado como un hijo por el capitán de La Academia, con quien comparte habitación en las concentraciones en la previa de los partidos. Interesante presente y, sobre todo, auspicioso futuro. Siempre de buen humor y con una sonrisa en la cara. Cuando lo vean serio será para preocuparse. Por ahora, el hincha de Racing sonríe con él.
 
 
 
 
* Información obtenida de El Método Racing. La fotografía de la noticia, del mismo medio. 
 

Publicado el 20/04/2018 Gonzalo Cardozo
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