» Columna de opinión, por Matías Ruffet

Racing, una cuota de ilusión en tiempos de tarifazos

Racing, una cuota de ilusión en tiempos de tarifazos

Las ilusiones de Racing y las tarifas tienen algo en común: suben. Y suben sin frenos. En 2017, la promesa de un segundo semestre de prosperidad sólo se redujo a una frase, a un enunciado sin reflejos en la práctica. Convertido en Fondo Buitre, más de uno se sintió el mejor Pavlovich ante el combo defensivo que incluyó apellidos como Vittor, Patiño (¡Patiño!), Torsiglieri y demás.

La clasificación a la Copa Libertadores 2018 fue la tercera de la mano de Diego Cocca, el último técnico campeón con la Academia, quien había apelado a una línea de cinco defensores como aquel que intenta remendar un artefacto maltrecho y extender su vida útil. Pero lo que se había asemejado a un arreglo provisorio, sustentado por los resultados momentáneos y las apariciones rutilantes de Acuña -Huevo de exportación- y Lautaro Martínez -Toro preciado a nivel internacional-, se transformó en una fórmula (mezquina) para seguir adelante.

Y fue entonces que el segundo semestre, anunciado con globos de colores y refuerzos en cantidad (pero no en calidad), estuvo muy lejos de la formación del mejor equipo de los últimos 50 años, justo a cinco décadas del máximo logro de la historia de Racing: la Intercontinental. Con la Superliga, la Copa Argentina y la Sudamericana en el horizonte, los 11 refuerzos fueron Javier García; Saravia, Patiño, Orban, Soto; Solari, Arévalo Ríos, Ojeda; Amaral; Ibargüen y Triverio.

Los 14 millones de dólares empleados en el mercado de pases no le alcanzaron a Racing para sacar el Pack Fútbol. Rápidamente se resignó a mirar el Campeonato desde afuera, como si estuviera en la vereda de un bar reservado para el desfile de Boca, al que venció en la Bombonera para alegrarse como aquel que logra enganchar un clásico en la Web y sin (tantas) publicidades.Se viene el estallido. En 10 fechas del torneo doméstico, apenas 12 puntos. En la Copa Argentina, una eliminación prematura frente a Olimpo. En la Sudamericana, adiós (sin goles) ante Libertad. Con la falta de los buenos resultados, transformados en el único argumento que en ese momento sostenía su ciclo, Cocca renunció tras el 0-1 en el Clásico de Avellaneda y atendió –según afirmó- un sorpresivo llamado desde México.

En una Argentina en la que se prometían brotes verdes, a Racing le sobraron acciones de ese color del medio hacia atrás. A ritmo de inflación, la bronca y la incertidumbre se incrementaban en la Academia, desprovista de crédito en la SUBE para el bondi del título. Lejos de las estaciones Libertadores y Sudamericana 2019, más allá de los 4 puntos que aportó el interinato del Lagarto Fleita (de valiosa decisión de apartar a Arévalo Ríos), la dirigencia reelegida se dio cuenta de que debería hacer dedo para marcharse de la ruta del fracaso.

Welcome to Tijuana. Cocca se fue a Xolos, club que había prescindido de Eduardo Coudet. Chacho llegó a Racing como parte de un nuevo proyecto que incluyó la figura de Diego Milito y una secretaría técnica como respaldo. “Intentaremos formar un equipo que se identifique con la gente”, planteó el flamante entrenador de la Academia, quien empezó a darle vida a ese sueño en el mercado de pases.

Del receso anterior, apenas Saravia (relegado con Cocca) y Soto quedaron como parte del nuevo equipo. Algunos ni siquiera habían jugado o tuvieron escasa participación. Otros lo hicieron mucho, aunque sin gravitar. Y más allá de que Racing volvió a buscar dinero en la billetera y salió al mercado, quedó en claro que el criterio es determinante para que una montaña de dólares no termine despilfarrada.

"Todos tenemos que hacer un esfuerzo", aseguró Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, al ser consultado sobre el tarifazo y presentar un plan de ahorro energético que incluirá el reparto de 5 millones de lámparas led. El dirigente de Cambiemos no sólo es de Racing, sino que es hijo de un ex presidente de la Academia.

Durante su mandato en el club, Horacio Rodríguez Larreta padre contrató a Julio Ricardo Villa, protagonista -en ese entonces- del pase más caro de la historia del fútbol argentino: 70 millones de pesos de la época (unos 250 mil dólares). ¿Cómo le fue al equipo? Se salvó del descenso en la última fecha del Metropolitano 1977 y el presidente tuvo que cubrir parte del pase de Villa con sus bienes.

Dame luz. Nery Domínguez no figura en la lista de los pases más caros de la historia de Racing. Ni siquiera el club lo compró, aunque Víctor Blanco ya anunció que hará uso de la opción. Y en tiempos de tarifazos, Coudet fue un adelantado. Y sí. Porque Nery Domínguez juega siempre con la luz (de led) encendida. Un refuerzo de bajo consumo y alto rendimiento es el que alumbra el drástico cambio de un equipo que se abraza al destino claro de la pelota.

La biblia y el calefón. Después del infierno del descenso, en el 83, hubo dos décadas de estafas disfrazadas de promesas de gloria. En tiempos de quiebra, en 1999, un amistoso ante la U de Chile -del otro lado de la Cordillera- sirvió para recaudar 20 mil dólares que se dividieron para cubrir deudas al plantel y para arreglar la caldera del Cilindro.

Uno de los testigos directos de aquellas jornadas complicadas era Diego Milito, quien hace 10 años miró desde Europa cómo el equipo se salvaba de la B en la Promoción, durante el cierre del catastrófico gerenciamiento. En un club cuya principal actividad es el fútbol, los pibes no tenían ni pelotas para entrenar.

“Vengo a ganar la Copa Libertadores”. La declaración podría pertenecer al mismísimo Milito, que es gloria y calle que custodia al Cilindro. Pero la frase no pertenece a la presentación del Príncipe como manager, sino a Neri Cardozo. Coudet esquivó las tarifas Aranguren y se la jugó por un mediocampista con marcha de combustible premium, pero inadvertido en el mercado.

Al tándem que constituyeron Neri y Nery, los directores de orquesta de la sinfónica del Chacho, se le sumó un desfachatado con fútbol en clave de cumbia: Ricardo Centurión. Ahora sí, el refuerzo más caro de la historia de Racing. Tan alto es su nivel, que partido a partido hace méritos para volar a Rusia y que Sampaoli llame a la radio para pedir una de los Wachiturros, desde Moscú. “¿Ah, te hacés el chistoso?”. No, el DT de Argentina tiene en su radar a Centu.

Mientras se reclama más seguridad, esa cartera podría corresponderle a la dupla Sigali-Donatti. Ambos confesaron que la insistencia de Coudet fue determinante para elegir a la Academia. Racing no fue el que más desembolsó en el mercado de pases, pero sumó jugadores que resultaron determinantes a efectos de subsanar las malas elecciones (y el despilfarro) del receso anterior.

“La Copa Libertadores es traicionera, una mala noche te puede dejar afuera”, advirtió el Chacho en su asunción. La experiencia del empate con Vasco Da Gama puede servir como muestra de lo que había avisado el técnico. Para que la ilusión internacional de Racing no se devalúe más que el peso esta semana, habrá que tomar nota de lo ocurrido en Río de Janeiro.

En el temido grupo de la muerte, no sólo tiene vida: depende de sí mismo para clasificarse con una fecha de antelación. En la Superliga, en la que este año empezó afuera (y muy lejos) de todo, mantiene la expectativa de entrar a la próxima Libertadores. A la esperanza que llegó de la mano de los primeros resultados, la consiguió con una idea de juego definida que invita a pensar en un futuro próspero. ¿Existen fórmulas que garanticen títulos? No, porque se trata de un juego. Pero la Academia va por el buen camino y la convicción es vital.

Hace casi 20 años, los jugadores no tenían agua caliente para bañarse. Hoy, el sueño es bañarse de gloria. Una década atrás, las pelotas no sobraban. Ahora, se juegan al pie. Mientras el Gobierno Nacional espera los brotes, en el Tita hay muchos: los de talento. Y aunque cuando lleguen las facturas del próximo mes tal vez me plantee pedir un UVA para pagarlas, este Racing de Coudet, de los refuerzos acertados, de los pibes del club y del experimentado Lisandro provoca algo. Algo que es tan cierto como aquel trapo que apareció el día de la vuelta olímpica de la mano de Mostaza: Racing, “me hacés olvidar que me falta guita…”.

 

Publicado el 29/04/2018
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